◄ 90:1
Documento 90
90:3 ►

El Shamanismo—Los Curanderos y los Sacerdotes

2. Las Prácticas Shamanísticas

90:2.1

El arte de conjurar a los espíritus era un procedimiento muy preciso y altamente com plicado, comparable a los ritos actuales de la iglesia celebrados en una lengua antigua. La raza humana muy pronto buscó la ayuda sobrehumana, la revelación, y los hombres creían que el shamán realmente recibía dichas revelaciones. Aunque los shamanes utilizaban el gran poder de la sugestión en su trabajo, se trataba casi invariablemente de sugestión negativa; sólo en tiempos muy recientes se ha empleado la técnica de la sugestión positiva. En el desarrollo temprano de su profesión los shamanes comenzaron a especializarse en distintas vocaciones, tales como hacer llover, curar enfermedades y detectar crímenes. Curar enfermedades no fue, sin embargo, la función principal de los curanderos shamánicos; su función era más bien conocer y controlar las vicisitudes del vivir.

90:2.2

La necromancia, el arte negro, tanto religiosa como secular de la antigüedad, se denominaba arte blanco si lo practicaban los sacerdotes, videntes, shamanes o curanderos. Los practicantes del arte negro se llamaban hechiceros, magos, brujos, encantadores, nigromantes, conjuradores y adivinos. A medida que pasó el tiempo todos estos supuestos contactos con lo sobrenatural fueron clasificados de brujería o shamanería.

90:2.3

La brujería comprendía la magia efectuada por espíritus más primitivos, irregulares y no reconocidos; la shamanería tenía que ver con los milagros realizados por espíritus regulares y por los dioses reconocidos de la tribu. En tiempos más recientes, el brujo fue asociado con el diablo, de manera que estuvo listo el escenario para las muchas exhibiciones comparativamente recientes de intolerancia religiosa. La brujería fue religión para muchas tribus primitivas.

90:2.4

Los shamanes creían firmemente en la misión del azar como revelador de la voluntad de los espíritus; frecuentemente echaban suertes para llegar a una decisión. Los residuos modernos de esta tendencia a echar suertes se ilustran, no sólo en los muchos juegos de azar, sino también en las conocidas rimas de «eliminación». Antiguamente, la persona eliminada debía morir; ahora tan sólo está afuera en los juegos de niños. Lo que había sido asunto serio para el hombre primitivo ha sobrevivido como diversión del niño moderno.

90:2.5

Los curanderos confiaban grandemente en signos y presagios, tales como, «cuando oigas el crujir por sobre las copas de las moreras, despertarás». Muy pronto en la historia de la raza los shamanes dirigieron su atención a las estrellas. La astrología primitiva era creencia y práctica mundial; la interpretación de los sueños también se difundió mucho. Todo esto fue seguido pronto por la aparición de las shamanesas temperamentales que decían poder comunicarse con los espíritus de los muertos.

90:2.6

Aunque su origen es antiguo, los hacedores de lluvia, o shamanes meteorológicos, han persistido a través de todas las edades. Una sequía grave significaba la muerte para los agricultores primitivos; el control del tiempo era objetivo de mucha magia antigua. El hombre civilizado aún considera el tiempo un tema de conversación frecuente. Los pueblos antiguos creían en el poder del shamán como hacedor de lluvia, pero era costumbre matarle cuando fracasaba, a menos que pudiese ofrecer una excusa plausible para explicar su fracaso.

90:2.7

Una y otra vez los césares prohibieron los astrólogos; pero invariablemente éstos volvían a aparecer debido a la creencia popular en su poder. No se los podía eliminar, y aun en el siglo dieciséis los dirigentes de la iglesia occidental y el estado, eran los patronos de la astrología. Miles de personas supuestamente inteligentes aún hoy creen que alguien puede nacer bajo el dominio afortunado o desafortunado de las estrellas; que la yuxtaposición de los cuerpos celestes determina el resultado de las distintas aventuras terrestres. Los adivinos aún están patrocinados por los crédulos.

90:2.8

Los griegos creían en la eficacia del consejo del oráculo, los chinos utilizaban la magia como protección contra los demonios, el shamanismo floreció en India, y aún persiste abiertamente en Asia central. Es una práctica que tan sólo ha sido abandonada muy recientemente en buena parte del mundo.

90:2.9

Una y otra vez, surgieron verdaderos profetas y maestros que denunciaron y desenmascararon el shamanismo. Aun el evanescente hombre rojo tuvo un profeta de este tipo durante los últimos cien años, el shawnee Tenskwatawa, quien predijo el eclipse de sol en 1808 y denunció los vicios del hombre blanco. Muchos verdaderos maestros han aparecido entre las varias tribus y razas a lo largo de las largas edades de la historia evolucionaria. Y seguirán apareciendo para desafiar a los shamanes o sacerdotes de cualquier edad que se opongan a la instrucción general e intenten obstaculizar el progreso científico.

90:2.10

De muchas maneras y mediante métodos tortuosos los antiguos shamanes establecieron su reputación como voceros de Dios y custodios de la providencia. Rociaban con agua al recién nacido y le daban nombre; circuncidaban a los varones. Precedían todas las ceremonias fúnebres, anunciando la llegada segura del muerto a la tierra de los espíritus.

90:2.11

Los sacerdotes shamánicos y los curanderos frecuentemente se hicieron muy ricos mediante la acumulación de sus varias tarifas que eran ostensiblemente ofrendas a los espíritus. No era infrecuente que un shamán acumulase prácticamente toda la riqueza material de su tribu. Cuando moría un rico era costumbre dividir su propiedad en partes iguales entre el shamán y alguna empresa o caridad pública. Esta práctica aún persiste en algunas partes del Tíbet, donde la mitad de la población masculina pertenece a esta clase improductiva.

90:2.12

Los shamanes vestían bien y generalmente tenían varias esposas; constituyeron la aristocracia original, siendo exentos de todas las restricciones tribales. Muy frecuentemente su nivel mental y su sentido moral eran bajos. Suprimían a sus rivales acusándolos de brujería y hechicería y muy frecuentemente llegaron a posiciones de tal influencia y poder que pudieron dominar a los caciques o reyes.

90:2.13

El hombre primitivo consideraba al shamán como un mal necesario; le temía pero no le amaba. El hombre primitivo respetaba el conocimiento; honraba y premiaba la sabiduría. El shamán era en su mayor parte fraudulento, pero la veneración por el shamanismo ilustra la importancia que se le dio a la sabiduría en la evolución de la raza.


◄ 90:1
 
90:3 ►