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El Supremo Todopoderoso

3. El Todopoderoso y la Deidad del Paraíso

116:3.1

Las Deidades del Paraíso no sólo actúan directamente en sus circuitos de gravedad por todo el gran universo, sino que también funcionan a través de sus varias agencias y otras manifestaciones, tales como:

116:3.2

1. Los enfoques de la mente de la Tercera Fuente y Centro. Los dominios finitos de energía y espíritu están literalmente mantenidos juntos por las presencias mentales del Actor Conjunto. Esto es verdad del Espíritu Creativo en un universo local a través de los Espíritus Reflexivos de un superuniverso hasta los Espíritus Rectores en el gran universo. Los circuitos de la mente que emanan de estos varios focos de inteligencia representan la arena cósmica de la elección de la criatura. La mente es la realidad flexible que las criaturas y los Creadores pueden manipular de inmediato; es el eslabón vital que conecta la materia con el espíritu. El don de la mente de la Tercera Fuente y Centro unifica a la persona espiritual de Dios el Supremo con el poder experiencial del Todopoderoso evolucionario.

116:3.3

2. Las revelaciones de personalidad de la Segunda Fuente y Centro. Las presencias de mente del Actor Conjunto unifican el espíritu de la divinidad con el modelo original de la energía. Las encarnaciones autootorgadoras del Hijo Eterno y de sus Hijos Paradisiacos unifican, realmente fusionan, la naturaleza divina de un Creador con la naturaleza en evolución de una criatura. El Supremo es tanto criatura como creador; la posibilidad de que él sea así, se revela en las acciones de autootorgamiento del Hijo Eterno y de sus Hijos coordinados y subordinados. Las órdenes autootorgadoras de filiación—los Micaeles y los Avonales– efectivamente aumentan sus naturalezas divinas con naturalezas bona fide de criatura que se han hecho suyas por vivir una vida real de las criaturas en los mundos evolucionarios. Cuando la divinidad se torna como la humanidad, existe inherentemente a esta relación la posibilidad de que la humanidad se pueda tornar divina.

116:3.4

3. Las presencias residentes de la Primera Fuente y Centro. La mente unifica las causaciones espirituales con las reacciones energéticas; el ministerio de autootorgamiento unifica los descensos de la divinidad con el ascenso de las criaturas; y los fragmentos residentes del Padre Universal efectivamente unifican la criatura en evolución con Dios en el Paraíso. Hay muchas tales presencias del Padre que residen en numerosas órdenes de personalidades, y en los hombres mortales estos fragmentos divinos de Dios son los Ajustadores del Pensamiento. Los Monitores Misteriosos son para los seres humanos lo que la Trinidad del Paraíso es para el Ser Supremo. Los Ajustadores son cimientos absolutos, y sobre los cimientos absolutos la elección del libre albedrío puede ocasionar la evolución de la realidad divina de una naturaleza eterna, naturaleza finalista en el caso del hombre, naturaleza de Deidad en Dios el Supremo.

116:3.5

Los autootorgamientos en forma de las criaturas por parte de las órdenes de filiación Paradisiaca permiten que estos Hijos divinos enriquezcan sus personalidades por la adquisición de la naturaleza real de las criaturas del universo, mientras que dichos autootorgamientos infaliblemente revelan a las criaturas mismas el camino al Paraíso, hacia el alcance de la divinidad. Las dotes de los Ajustadores del Padre Universal le permiten atraer hacia sí mismo a las personalidades de las criaturas de voluntad volitiva. Y en todas estas relaciones en los universos finitos el Actor Conjunto es la fuente siempre presente del ministerio de la mente por virtud del cual toman lugar estas actividades.

116:3.6

En estas y muchas otras maneras las Deidades del Paraíso participan en las evoluciones del tiempo a medida que éstas se desenvuelven en los planetas girantes del espacio, y cuando culminan en la emergencia de la personalidad Suprema como consecuencia de toda la evolución.


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